La hazaña y la pesadilla sin fin

No fue una noche más. El partido de vuelta entre River y San Lorenzo por los octavos de final de la Copa Santander Libertadores quedará guardado por siempre en la historia. La proeza del Ciclón y la gran frustración de los Millonarios al ser eliminados cuando ganaban 2 a 0 y jugaban con dos hombres más estará en la memoria de los unos y los otros por la manera en que se produjo. El encuentro en Núñez, que finalizó 2 a 2 y a partir de la ventaja conseguida en el Nuevo Gasómetro le dio al club de Boedo el pase a los cuartos, con los dos tantos de Gonzalo Bergessio, dejó tela para cortar. Un equipo muy herido y otro feliz, porque en el año de su centenario sigue adelante con el sueño de ganar su primera Libertadores y también está puntero en el torneo Clausura.
Lo que dejó la hazaña. Los hinchas de San Lorenzo no se querían ir nunca del estadio Monumental. Bailaban, gritaban, lloraban. En una noche en la que experimentaron todas las sensaciones posibles, festejaron con dos gritos grandes los goles de Bergessio, que en tres minutos posibilitaron un empate impensado en un momento en el que a los fanáticos del Ciclón los envolvía un silencio sepulcral, después del penal convertido por Abreu y la expulsión de Jonathan Bottinelli.

Tras el éxito heroico, el panorama se presenta con ilusión para San Lorenzo. Pasado mañana, defenderá la cima del Clausura ante Independiente, en el Nuevo Gasómetro. Y ya, la semana próxima, afrontará el primer partido por los cuartos de final ante Liga Deportiva Universitaria, de Ecuador, que viene de eliminar a Estudiantes. La ida será en el Bajo Flores y la otra semana (entre el 20 y el 22 del actual) será la revancha en la altura de Quito, donde LDU en esta Copa ganó tres partidos y empató uno. Seguramente hoy serán confirmados los días exactos de estos cotejos.
Pero la algarabía no se detiene y muchos ya imaginan un cruce en semifinales ante Boca, equipo al que se imponen en el historial. Si San Lorenzo pasa a una nueva instancia y los xeneizes dejan en el camino a Atlas, de México, ambos chocarán por un lugar en la definición, ya que los equipos de un mismo país deben eliminarse en semifinales. Si los dirigidos por Ramón Díaz pasan y los de Ischia no logran acceder, el rival del Ciclón sale de la llave en la que se medirán América, de México, y Santos, de Brasil.

"Pensé que estábamos muertos", dijo Bergessio al referirse al instante en el que River ganaba 2 a 0 y jugaba con dos hombres más. La realidad es que el Ciclón, después de hacer historia, está más vivo que nunca. Por eso, todavía se perciben las imágenes de la algarabía de Andrés D'Alessandro, la locura del capitán Adrián González o el grito de Ramón Díaz por el primer tanto del Ciclón que posibilitaba los penales.
La pesadilla sin fin. La noche fue muy larga para todo el mundo River. Seguramente, no fue fácil conciliar el sueño después del durísimo traspié. El equipo millonario se sentía en los cuartos de final y, de pronto, todo se transformó en una frustración enorme. Las caras de desconsuelo de los hinchas que coparon el Monumental aún siguen igual. El gesto de desencanto quedará seguramente por un tiempo largo.

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